
La vida real no es como en los cuentos de hadas,
no hay nubes esponjosas, ni castillos elevados, ni murallas imperiosas.
¿Cómo que no?
No te has fijado en el cielo, tampoco en las montañas donde se levantaban castillos y murallas que ahora son ruinas, pero una vez fueron ciertas.
Ahora quizá todo no sea un cuento de hadas, pero tenemos que disfrutar de las pequeñas cosas que nos ha dejado el pasado.
Disfrutar de que aún nos quedan sueños por cumplir independientemente de si son o no sacados de un cuento de hadas.

